sábado, 3 de noviembre de 2012

Mi propia casa


Con el paso del tiempo, en vez de ir acostumbrándome a la presión, me siento más y más indefenso, porque fracasar todo el rato, intentando lo que intente, hace que ya no tenga ganas de volver a intentarlo. Sé por qué la presión aparece, pero no tengo ni idea de por dónde viene, y es ahí donde me vence. Así que el problema, como siempre digo, es espacial: la huida, la caída, la ascensión, la ida, la vuelta, salir, entrar, encontrarse…

Pero no, no es verdad que esté del todo indefenso. Me lo está diciendo el que avance mientras escribo. Es simplemente que llevo mucho tiempo sin hacerlo. Solo hay un modo para mí de emprender este viaje por el que canalizo la presión y que se supone que es imbloqueable. El camino al trabajo, poner la lavadora, el rutinario no poder pensar, etc. solo lo hacen borroso. Escribir me permite coger la presión con las dos manos y apoyarme en ella para ascender, para ser yo mismo. Porque no puedo ser otra cosa que mi control sobre mí.

Ya no estoy en el sitio desde el que empecé el párrafo anterior. De hecho, no estoy de acuerdo ni con el primero. El viaje es corto, pero radical, porque al llegar el lugar es siempre otro y mi relación con la presión cambia completamente.

Doy por perdida mi batalla porque mi objetivo era eliminar al enemigo, y eso es imposible para mí. Me resigno a convivir con la presión de un cierto modo. Como convive alguien con su cansino hermano siamés, pero teniéndolo entretenido fregando los platos.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Cosmópolis

 
La abstracción supone una renuncia de lo figurativo. La figuración supone una narración, un sentido. El capital ha perdido su capacidad figurativa, es decir, el dinero se multiplica y divide en nanosegundos, en zeptosegundos, en yoctosegundos. A los 28 años puedes ya alcanzar la cima del sueño americano, el expresionismo abstracto de Rothko y Pollock. Desde allí los tumultos apenas son un leve vaivén que no impide dar breves sorbos a un whisky de doce años, tus enemigos quieren suplantarte y la idea de justicia es una toalla vieja que envuelve la frustración por no ser tú. Las relaciones humanas también han perdido su capacidad figurativa. Da igual la historia que puedas contar, porque solo importa si eres o no capaz de predecir las fluctuaciones del yuan. Un tipo que busca su autodestrucción dentro de una limusina blindada es la esencia del neoliberalismo, el último estadio del capitalismo yanqui, y no será derrocado, sino que se autoinmolará por gusto y a la suya, aburrido de sí mismo.




lunes, 15 de octubre de 2012

Ni niño ni niña

Si estás a punto de ser madre o padre quizá te interese saber que uno de cada cien bebés vienen al mundo con una anomalía en la diferenciación sexual.

Esto lo digo porque también quizá te interese ser un padre o una madre responsable y quieras lo mejor para tu bebé, aunque el tiempo y la información que te den para encontrar ese «mejor» sean más bien escasos. Y más teniendo en cuenta que, en realidad, decidir si tu bebé es niño o niña puede llevar mucho tiempo. Incluso años. O toda la vida.
 
Las anomalías en la diferenciación sexual pueden ser de muchos tipos, aunque la mayoría de ellos suelen ser englobados en la categoría de «intersexuales». Ni hombre ni mujer. Ni niño ni niña.

Este problema no carece de importancia. Es más, se trata de un asunto grave. Si el sexo de una persona recién nacida es determinado de forma precipitada —en muchos casos siendo víctima de una irreversible, pero habitual cirugía de reasignación de sexo a muy temprana edad—, puede causar muchos problemas al adulto, que viviría un trauma que, especialmente en la adolescencia, le podría llevar incluso al suicidio.

 
Como bien dice la madre de Josie Romero, «prefiero una hija transexual que un hijo muerto». Y traigo aquí el caso de esta niña porque, aunque no parezcan la misma cosa, «existen corrientes médicas que explican la transexualidad como una intersexualidad entre el físico y la mente» (MARTÍNEZ, El eje del mal es heterosexual, p. 118).

¿Qué puedes hacer entonces? Informarte debidamente. En EE. UU. existe la Accord Alliance, una organización que ayuda a las personas y familias afectadas por trastornos de desarrollo sexual. Esta nació de la antigua Intersex Society of North America (ISNA), en cuya página todavía hoy se puede leer gratuitamente Handbook for Parents, un extenso manual en inglés para padres que quieren estar bien informados sobre estos temas.


Que yo sepa, no existe aún ninguna asociación parecida en España, pero sí abundante información en Internet en castellano. Te dejo algunos ejemplos como estos dos muy buenos artículos:
 
Intersexuales, en www.ambienteg.com


Avueltas con la intersexualidad en Héroe de Sillón

Un par de documentales tan duros como bonitos:
 

Mi aventura intersexual en La noche temática de La 2


La ciencia de los sexos en La noche temática de La 2

 

También puedes descargarte de forma gratuita y comprar El eje del mal es heterosexual. Figuraciones, movimientos y prácticas feministas queer en la página web de la editorial, Traficantes de Sueños. Y sí, he escrito «descargarte de forma gratuita y comprar», porque es posible llevar un proyecto editorial así, aunque te hayan dicho lo contrario.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Antisturbios

De un tiempo a esta parte tengo una fantasía que se repite cada cierto tiempo. Más concretamente me visita cuando veo en la calle o a través de una pantalla cómo un grupo de antidisturbios protegido hasta las cejas aporrea a gente sin armas ni defensa. La fantasía consiste en que entre el momento de subir y bajar las porras, los pies de los antidisturbios quedan cercenados sin explicación. Pies separados del cuerpo con un corte limpio que no ha venido de ningún filo. Simplemente ocurre, sin violencia, y mientras sus botas calzadas quedan en otro lado, inútiles, los antidisturbios caen al suelo como morcillas, salpicando un poquillo. 

Esta fantasía me proporciona placer y viene a mi mente sin que yo la convoque.

¿Es delito desear el mal ajeno?